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La iniciativa impulsada por la Defensoría Penal Pública y Gendarmería, cuenta con el financiamiento del Gobierno Regional de O’Higgins y la Fundación de Orquestas Juveniles e Infantiles de Chile.

Violín, violas, violoncellos y contrabajos se oyen hace algún tiempo entre los pasillos del Complejo Penitenciario de Rancagua, la razón: semanalmente 27 internos reciben clases de ejecución instrumental y lenguaje musical, trabajando junto a sus profesores para conformar la Primera Orquesta Penitenciaria del país.

La iniciativa fue apoyada por la Fundación de Orquestas Juveniles e Infantiles, FOJI, y el Gobierno Regional de O’Higgins a través del Fondo Nacional de Desarrollo Regional para la adquisición de los instrumentos y el contrato de los profesores. La entrega de la indumentaria necesaria para el desarrollo de este taller, se llevó a cabo en una emotiva ceremonia realizada en la Penitenciaria de Rancagua, la cual estuvo encabezada por el Intendente Regional, Pablo Silva Amaya; el Defensor Nacional, Andrés Mahnke y el Subsecretario de Justicia, Ignacio Suárez.

“El proyecto se justifica por cuanto la experiencia internacional – como la de la Fundación Simón Bolívar en Venezuela – da cuenta de cómo la incorporación de los internos a una orquesta mejora su autoestima, el control de impulsos, la concentración y desarrolla la disciplina y las habilidades para trabajar en equipo, cualidades que sin duda, inciden en su reinserción social”, señaló el Defensor Nacional, Andrés Mahnke.

En la misma línea, el  Intendente Regional explicó que el aporte del 2% de Cultura del Gobierno Regional “es un pequeño grano de arena pero se trata de una importante iniciativa”. En ese sentido, felicitó “a la Defensoría  y Gendarmería por el trabajo realizado  con el objetivo de  fomentar la reinserción”.

Los internos participantes fueron escogidos a través de un proceso de sensibilización musical que se realizó gracias al aporte de la Corporación Musical y orquesta Nuevo Mundo de Rancagua, quienes realizaron clínicas y tocatas. Luego se desarrollaron prácticas instrumentales y entrevistas que permitieron formar el equipo final.

“Yo estoy feliz. Esta Orquesta viene a sacarme de la cabeza el encierro, la soledad y el ocio. Cuando tomo mi violoncello para practicar, no me siento preso… Soy yo y el instrumento. Nunca me imaginé leyendo música o aprendiendo (en este lugar) la ejecución de un instrumento clásico”, señaló Jesús Muñoz, interno de la cárcel rancagüina.

Se espera que la primera presentación de la Orquesta Penitenciaria se realice a fin de año en la que los internos puedan demostrar a la comunidad su avance tanto a nivel musical como personal.